¡Auxilio! A mi hijo no le va bien en el colegio

Como padres y madres, la educación de nuestros hijos es fundamental, y su desempeño escolar es una de las principales preocupaciones que tenemos, ya que siempre queremos lo mejor para ellos. Sin embargo, no siempre resulta todo como lo tenemos planeado, y es posible que en algún momento nos enfrentemos a problemas de aprendizaje en los procesos escolares de nuestros hijos. Esto es más común de lo que creemos y no debe ser visto como un problema sino como una oportunidad de acercarnos a ellos y entender las necesidades que van surgiendo en todas las etapas de su desarrollo. El bajo rendimiento escolar puede ser un indicador de que algo está sucediendo, y el reto consiste en descubrir qué es y ofrecerle el apoyo para que esto pueda fortalecer su manera de enfrentar las dificultades y relacionarse de manera diferente con el aprendizaje.

Para lograr esto, lo primero es construir un diálogo comprensivo y amoroso, que no lleve a forzar, juzgar o generar culpas en nuestro hijo o hija, ya que la presión sólo añadirá más tensión y dificultará comprender qué sucede para encontrar alternativas. Respecto a esto, pueden existir diferentes causas, ya que cada niño es único. Es importante aprender a entender a nuestros hijos desde su particularidad.

Sin embargo, sí existen algunas causas comunes, que suelen estar presentes en los casos de bajo rendimiento escolar, uno de ellos es la motivación. Tu hijo puede estar sufriendo desmotivación frente a su colegio, el ambiente escolar, un tema o una materia específica, las formas de enseñanza que se le están ofreciendo, entre otros. No todas las personas nos sentimos siempre a gusto con todo, y una falta de compatibilidad entre la personalidad de tu hijo y alguno de estos aspectos puede estar generando desmotivación en él, lo que lo lleva a perder interés en el aprendizaje. En este caso, la tarea es entregarle herramientas cognitivas, emocionales y afectivas, para que pueda enfrentarse a un proceso de adaptación, donde pueda resolver las dificultades sin sentirse afectado en su personalidad.

Por otra parte, la mayoría de los colegios construyen sus programas a partir de estándares de contenidos, en los que los niños deben encajar al ingresar a la institución. Sin embargo, a veces no podemos estar seguros de que esos estándares realmente coincidan con las habilidades desarrolladas hasta ese momento por nuestros hijos, es decir, que estén preparados para cumplir con ellos. Es muy importante entonces identificar posibles vacíos de conocimiento que puedan estar impidiendo un adecuado avance en los requerimientos del colegio, y si es necesario, ofrecerle un apoyo adicional, ya sea a través de tutorías, clases particulares, grupos de estudio o simplemente un acompañamiento en el momento de hacer sus tareas.

Además de esto, pueden existir diferentes distracciones que estén manteniendo ocupada la mente de tu hijo. Averigua si tiene alguna preocupación o interés que le esté consumiendo demasiada energía, si esto es así, enséñale a manejar el tiempo dándole lugar a cada cosa importante en su vida incluido jugar, disfrutar, dialogar sobre lo que le preocupa y pasarla bien, y por supuesto, su educación.

Estos son sólo algunos ejemplos de situaciones en las que se podrían llegar a encontrar nuestros hijos. Nuestra labor como padres es descubrir a qué se está enfrentando nuestro hijo y cómo se está relacionando con esa situación, y así poder otorgarle las herramientas necesarias para que supere las dificultades satisfactoriamente. Todas las causas tienen una invitación para los padres y para el niño o niña, de esta manera se convierten en retos y oportunidades. Si nos abrimos a comprender y construir juntos las soluciones, podemos encontrar un espacio para compartir, dialogar y construir en familia.

Es importante entender que en los niños y niñas existe una gran diversidad, y buscar ofrecerles espacios de aprendizaje que se adapten a sus necesidades únicas y particulares. Hoy en día existe una gran oferta de colegios, escuelas e instituciones con diferentes modelos educativos. Una buena opción, puede ser la escuela virtual, donde los procesos son más personalizados y permiten un manejo del tiempo flexible y responsable. En Colombia, ya existen alternativas para la educación escolar virtual, como por ejemplo Skolmi, una escuela en línea que ofrece primaria y bachillerato. El aprendizaje virtual puede resultar familiar y cercano para nuestros hijos, que pueden encontrar allí alternativas divertidas para motivarse por los contenidos, priorizar,  superar lo que le resulta difícil, organizar el tiempo y llenar vacíos, fortaleciendo las bases y haciendo posible  aprender más y disfrutar haciéndolo. Recordemos que lo importante no es que nuestros hijos cumplan forzadamente estándares o expectativas externas, sino que se genere en ellos un aprendizaje real y profundo que les sirva para su desarrollo como personas y sea útil para el resto de su vida.

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